La navidad de Tomás
La navidad del 2004 fué la primera de mi hijo Tomás, el tenía nueve meses y no entendía el alboroto y el desorden, solo veía cosas nuevas y divertidas.
La Navidad del 2005 fué distinta, fue la segunda navidad del Tom y ahora el si entendió porqué las cosas vienen envueltas en papel de colores y le gusta el alboroto y el desorden de la apertura de regalos.
También fué distinta porque ahora había mas gente pendiente de Tomás. La familia de mi padre -de la que el año pasado ni nos enteramos- lo esperó el dia 25 en la casa de los bisabuelos para recibir los regalos que el viejito dejó en la otra casa... hasta aquí todo bien, creíamos nosotros.
Tan solo llegar a la casa de mis suegros me dejó claro el nivel del espectaculo preparado para el domingo por la tarde (que nosotros creyendonos mas astutos adelantamos para la mañana);
creo que cuando Jorge -mi suegro y nuevo mejor amigui de mi papá- me mostró el nuevo grabador de DVD para el PC, comprado para respaldar lo que mi tía grabara con la nueva camara de video cuando Tomás recibiera sus nuevos regalos fué suficiente para darme cuenta de que a no ser que yo llegara a buscarlo en helicoptero o algo por el estilo mis regalos y mi presencia estaban en un segundísimo plano.
Días antes mi novia y yo habíamos comprado una piscina para darle a Tom como regalo de navidad y como la caja de esta no significa nada para un niño que no alcanza a tener dos años, decidimos dársela antes para que pudiera usarla. No contamos con mis suegros y tres frases que se convirtieron en una carga de profundidad para nuestro regalo: "Y, mirá como va a subir la cuenta del agua..." (Ok, el agua se paga en Chile, si quieres vamos a medias...), "Pero el niño se va ahogar..." (Y también lo pueden atropellar, le puede caer un piano en la cabeza y lo puede invadir Bush... pero para eso estamos los adultos, para cuidarlo) y "pero el agua va a estar fría..." (...Y el caballero la quería temperada?).
No conforme con todo esto Jorge comenta el día 25 por la tarde, en mi casa, que "mirá, chó creo que a Arturo (mi padre, separado de mi madre hace muchos años) le vamos a pedir una piscina mas adecuada", con lo que definitivamente pone la lápida sobre nuestro cariñoso-elegido-endeudado regalo y nos damos cuenta que este año, cuando Tomás comienza a tomar conciencia de la navidad, usará todos sus regalos excepto el único que le compraron sus padres.
...Y en Marzo está de cumpleaños....
Feliz Navidad.
La Navidad del 2005 fué distinta, fue la segunda navidad del Tom y ahora el si entendió porqué las cosas vienen envueltas en papel de colores y le gusta el alboroto y el desorden de la apertura de regalos.
También fué distinta porque ahora había mas gente pendiente de Tomás. La familia de mi padre -de la que el año pasado ni nos enteramos- lo esperó el dia 25 en la casa de los bisabuelos para recibir los regalos que el viejito dejó en la otra casa... hasta aquí todo bien, creíamos nosotros.
Tan solo llegar a la casa de mis suegros me dejó claro el nivel del espectaculo preparado para el domingo por la tarde (que nosotros creyendonos mas astutos adelantamos para la mañana);
creo que cuando Jorge -mi suegro y nuevo mejor amigui de mi papá- me mostró el nuevo grabador de DVD para el PC, comprado para respaldar lo que mi tía grabara con la nueva camara de video cuando Tomás recibiera sus nuevos regalos fué suficiente para darme cuenta de que a no ser que yo llegara a buscarlo en helicoptero o algo por el estilo mis regalos y mi presencia estaban en un segundísimo plano.
Días antes mi novia y yo habíamos comprado una piscina para darle a Tom como regalo de navidad y como la caja de esta no significa nada para un niño que no alcanza a tener dos años, decidimos dársela antes para que pudiera usarla. No contamos con mis suegros y tres frases que se convirtieron en una carga de profundidad para nuestro regalo: "Y, mirá como va a subir la cuenta del agua..." (Ok, el agua se paga en Chile, si quieres vamos a medias...), "Pero el niño se va ahogar..." (Y también lo pueden atropellar, le puede caer un piano en la cabeza y lo puede invadir Bush... pero para eso estamos los adultos, para cuidarlo) y "pero el agua va a estar fría..." (...Y el caballero la quería temperada?).
No conforme con todo esto Jorge comenta el día 25 por la tarde, en mi casa, que "mirá, chó creo que a Arturo (mi padre, separado de mi madre hace muchos años) le vamos a pedir una piscina mas adecuada", con lo que definitivamente pone la lápida sobre nuestro cariñoso-elegido-endeudado regalo y nos damos cuenta que este año, cuando Tomás comienza a tomar conciencia de la navidad, usará todos sus regalos excepto el único que le compraron sus padres.
...Y en Marzo está de cumpleaños....
Feliz Navidad.